1998 Manuelita, La Tortuga de Pehuajó

Portada del Album Sandra Mihanovich - Manuelita La Tortuga de Pehuajo, 1998

Autor: María Elena Walsh

Quién pudiera
Cantar una canción cualquiera,
Sencilla
Como el agua de la canilla.
Canción que pronto se olvida,
Pero dura toda la vida.

Cantar canciones
Para los que no tienen ilusiones,
Poesía
Para los que perdieron la alegría.

Canción con piano
Para los que pasean de la mano,
Con flores
Que sirvan para niños y mayores.

Seguir y seguir
Cantando canciones para convivir.

Canción barata
Para los que no piensan más que en plata.
Dorada
Para los pobres que no tienen nada.

Canción amiga
Para los que se mueren de fatiga.
Canciones
Para los que padecen en prisiones.

Autor: María Elena Walsh

Aquí me puse a vivir
con mi sapa y mis sapitos,
en este aljibe infinito,
cuanto más fijo mejor,
que al sapo muy picaflor,
lo cazan como chorlito.

Yo nací en una laguna
y mi cuna fue de lodo,
cosa que de ningún modo
me puede desmerecer,
que a la hora de nacer,
renacuajos somos todos.

A este fondo no rodé,
me mudé con gran trabajo,
yo no soy un estropajo,
ni por desidia me hundo,
no es lo mismo ser profundo
que haberse venido abajo.

Aquí estoy entretenido
como gato en almacén,
me gusta pasando bien,
quieto y con economía,
que sapo que anda en la vida,
no lo para más que el tren.

Yo tengo una picardía
cuando suena la roldana,
me escondo de buena gana
para salvar mi pellejo,
que el sapo sabe por viejo,
pero más sabe por rana.

Aquí me voy a plantar,
profundo como carozo,
yo le digo al veleidoso
que por variar se desvive,
sapo que cambia de aljibe,
siempre sapo de otro pozo.

Autor: María Elena Walsh

Había una vez una vaca
en la Quebrada de Humahuaca.

Como era muy vieja, muy vieja,
estaba sorda de una oreja.

Y a pesar de que ya era abuela
un día quiso ir a la escuela.

Se puso unos zapatos rojos,
guantes de tul y un par de anteojos.

La vio la maestra asustada
y dijo: Estás equivocada.

Y la vaca le respondió:
¿Por qué no puedo estudiar yo?

La vaca, vestida de blanco,
se acomodó en el primer banco.

Los chicos tirábamos tiza
y nos moríamos de risa.

La gente se fue muy curiosa
a ver a la vaca estudiosa.

La gente llegaba en camiones,
en bicicletas y en aviones.

Y como el bochinche aumentaba
en la escuela nadie estudiaba.

La vaca, de pie en un rincón,
rumiaba sola la lección.

Un día toditos los chicos
se convirtieron en borricos.

Y en ese lugar de Humahuaca
la única sabia fue la vaca.

Autor: María Elena Walsh Tres morrongos elegantes De bastón, galera y guantes, Dando muchas volteretas Prepararon sus maletas Miau, miau, miau, miau, Michi michi miau. Toda la ratonería Preguntó con picardía: – «Michifuces, dónde van?» – «Nos vamos a Tucumán.» Miau, miau, miau, miau, Michi michi miau. Pues les han pasado el dato Que hay concursos para gato, Los tres michis allá van En tranvía a Tucumán. Con cautela muy gatuna Cruzan la Mate de Luna, Y se tiran de cabeza Al Concurso de Belleza. Más como el concurso era Para Gato… y Chacarera, Los echaron del salón Sin ninguna explicación. Miau, miau, miau, miau, Michi michi miau. Volvieron poco después Las galeras al revés, Con abrojos en el pelo Y las colas por el suelo. Miau, miau, miau, miau, Michi michi miau. Le maullaron la verdad A toda la vecindad: – «Tucumán es feo y triste porque el gato allá no existe.» Los ratones escucharon Y en seguida se marcharon. Los ratones allá van En tranvía a Tucumán
Autor: María Elena Walsh El último tranvía Que rueda todavía Se va, se va, se va. Qué lástima me da, Pues ya no volverá. Por un caminito de aserrín Va el tranvía, tin tilín tilín. Pide una manzana y no le dan Ni una esquina, tan talán talán. Si un tranvía va por un jardín Se equivoca, tin tilín tilín. Y si choca con un capitán Paga multa, tan talán talán. Si a un tranvía le brota un jazmín En el techo, tin tilín tilín, Las hormigas cómo viajarán De contentas, tan talán talán. Si un tranvía toma naranjín Se emborracha, tin tilín tilín. Pero si un tranvía come pan No se empacha, tan talán talán.
Autor: María Elena Walsh Peligroso es andar por la ca la calle del ga del gato que pes que pesca y después se esconde y escapa pa pa pa. Lo ves o no lo ves al gato que pes allí, allí sentado en su ventani. A la gente que pasa distrai el gato bandi con caña y anzue les pesca el sombre sombrero y el moño ño ño ño. Lo ves o no lo ves al gato que pes allí, allí sentado en su ventani. El gato francés con tanto sombre nadie sabe qué qué hace después y el asunto es es que se disfraza za za za. Lo ves o no lo ves al gato que pes allí, allí sentado en su ventani. Pero el gato un di salió disfraza con gorra de la de la polici disfrazado así dio una caminata ta ta ta. Lo ves o no lo ves al gato que pes allí, allí sentado en su ventani. Así disfraza oyó la denun cia de un transeú contra un gato ma porque le ha roba robado el bonete te te te. Lo ves o no lo ves al gato que pes allí, allí sentado en su ventani. El gato no pue decirle soy yo confundido no tiene más reme que llevarse pre preso al calabozo zo zo zo. Lo ves o no lo ves al gato que pes allí, allí sentado en su ventani.
Autor: María Elena Walsh Estaba la Reina Batata Sentada en un plato de plata El cocinero la miró y la Reina se abatató. La Reina temblaba de miedo el cocinero con el dedo -que no, que sí, que sí, que no- de mal humor la amenazó. Pensaba la Reina Batata: -ahora me pincha y me mata-. Y el cocinero murmuró, con esta sí me quedo yo. La Reina vio por el rabillo que estaba afilando el cuchillo. Y tanto, tanto se asustó que rodó al suelo y se escondió. Entonces llegó de la plaza la nena menor de la casa. Cuando buscaba su yo-yo en un rincón la descubrió. La nena en un trono de lata la puso a la Reina Batata. Colita verde le brotó… (a la Reina batata, a la nena: no) Y esta canción se terminó.

Autor: María Elena Walsh

La mona Jacinta
se ha puesto una cinta.

Se peina, se peina,
y quiere ser reina.

¡Ay no te rías
de sus monerías!

Más la pobre mona
no tiene corona.

Tiene una galera
con hojas de higuera.

Un loro bandido
le vende un vestido,

un manto de pluma
y un collar de espuma.

Al verse en la fuente
dice alegremente:

¡Qué mona preciosa,
parece una rosa!

Levanta un castillo
de un solo ladrillo:

rodeado de flores
y sapos cantores.

La mona cocina
con leche y harina,

prepara la sopa
y tiende la ropa.

Su marido mono
se sienta en el trono.

Sus hijas monitas
en cuatro sillitas.

¡Ay no te rías
de sus monerías!

Autor: María Elena Walsh

Perro Salchicha gordo bachicha
toma solcito a la orilla del mar.
Tiene sombrero de marinero
y en vez de traje se puso collar.
Una gaviota medio marmota,
bizca y con cara de preocupación
viene planeando, mira buscando
el desayuno para su pichón.
Pronto aterriza porque divisa
un bicho gordo como un salchichón.
Dice «qué rico» y abriendo el pico
pesca al perrito como un camarón.
Perro salchicha con calma chicha
en helicóptero cree volar.
La pajarraca cómo la hamaca
entre las nubes y arriba del mar.
Así lo lleva hasta la cueva
donde el pichón se cansó de esperar.
Pone en el plato liebre por gato,
cosa que a todos nos puede pasar.

Autor: María Elena Walsh

Pez de platino,
fino, fino,
ven a dormir en mi gorro marino.
Perla del día,
fría, fría,
ven a caer en mi bota vacía.
Feo cangrejo,
viejo, viejo,
ven a mirarte el perfil en mi espejo.
Flaca sirena,
buena, buena,
ven a encantar mi palacio de arena.
Señora foca
loca, loca,
venga a tocar el tambor en la roca.
Picara ola,
sola, sola,
ven a jugar con tu traje de cola.
Un delfín
que toque el violín
voy a pescar con mi red marinera,
y me espera para bailar,
loca de risa la espuma del mar.

Autor: María Elena Walsh

Parece que están diciendo
por toda al vecindad,
que tengo lengua filosa,
lo mismo que yarará,
filoso tengo el oído
y veo en la oscuridad.
Y pasa, que pasa mucho
en un pueblo que es tan familiar.

Pa´ ver visiones,
beatas hay a montones,
yo en cambio digo
lo que vi tras el postigo.
Cosa que di por cierta
si era mentira que me caiga muerta,
y tanta sinceridad,
quién me la agradecerá.
Digo siempre la verdad,
y así me va.

Parece que están diciendo
que vivo en la ociosidad,
ocioso es quien ve y no mira,
quien oye sin escuchar.
Estoy requete ocupada
con ropa para lavar,
que hay mucho trapito sucio
en un pueblo que es tan familiar.

Pa´ la tijera
hay sastre y hay peluquera,
yo soy honrada,
no corto ni agrego nada.
Cosa que di por cierta
si era mentira que me caiga muerta,
y tanta sinceridad,
quién me la agradecerá.
Digo siempre la verdad,
y así me va.

Autor: María Elena Walsh

Manuelita vivía en Pehuajó
pero un día se marchó.
Nadie supo bien por qué
a París ella se fue
un poquito caminando
y otro poquitito a pie.

Manuelita, Manuelita,
Manuelita dónde vas
con tu traje de malaquita
y tu paso tan audaz.

Manuelita una vez se enamoró
de un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
Vieja no me va a querer,
en Europa y con paciencia
me podrán embellecer.

En la tintorería de París
la pintaron con barniz.
La plancharon en francés
del derecho y del revés.
Le pusieron peluquita
y botines en los pies.

Tantos años tardó en cruzar el mar
que allí se volvió a arrugar
y por eso regresó
vieja como se marchó
a buscar a su tortugo
que la espera en Pehuajó.

Autor: María Elena Walsh

Cultivo la rosa blanca
y la buena voluntad
para el que me da la mano
y para el otro que no me la da.

A la lechuza enjaulada
déjala que piense mal
y al pájaro de la benevolencia
échalo a volar.

Al loco le doy razón
al bárbaro le doy paz.
Mi canto y mi corazón
son, son, son para los demás.

El gallo por más que empuje
nunca será gavilán.
Por que andar atropellando
si voy a llegar igual.

Yo no soy mejor que Pedro
ni valgo más que Juan.
Si me van a poner precio
que sea de humanidad.

Al loco le doy razón
al bárbaro le doy paz.
Mi canto y mi corazón
son, son, son para los demás.

Si al tiempo le pido tiempo
no me lo niega jamás,
es mío para los otros
en caso de necesidad.

El que vive para nadie
sabes donde va a parar
a torres de arena y humo
y a su propio funeral.

Al loco le doy razón
al bárbaro le doy paz.
Mi canto y mi corazón
son, son, son para los demás

«… y Sandra agradece!: En primer lugar, a la gente de la ciudad de Pehuajó, a su intendente Señor Peña y familia, como a todos los miembros de su intendencia, por el apoyo incondicional y los ricos asados. A la empresa Agua Va y en especial a Rony Mc Giver** por su auspicio y colaboración con este proyecto; a Carlos «Oli» Olano y Fabián Silverman que participaron con la mejor onda y desinterés aportando todo su arte. A Nicolás Guerschberg que nos prestó SIEMPRE!!! su teclado para sonar mejor en el disco. A toda la gente de Canal 9 en especial a Miguel Ángel Reca por el apoyo brindado en las presentaciones del Teatro Astral; a Nito Artaza y su gente por darnos una mano para concretar nuestras presentaciones en el Astral. ¡A Mónica, mi mamá, porque sin ella no hubiéramos podido hacerlo (Gracias vieja!). Y muy especialmente a Pichón por su afecto, su talento y su incondicional amistad; a todo el grupo que con tanta generosidad ha sumado su mejor energía y talento en este disco
Hemos sido muy felices haciendo este disco y este espectáculo; nos enorgullece y emociona sentir que pudimos generar un poco de felicidad para niños y adultos de la mano de esta tortuga tan audaz. ¡Gracias!»
Sandra.

Inés Chaile en teclados // Oscar Giunta en batería, bombo leguero // Leandro en bajo // Músicos invitados: Carlos Olano en guitarras // Fabián Silverman en clarinete, flauta y flautín // La perra Couzy: ladridos en «El show del Perro Salchicha»

Reparto: Carlos Tarrío: El tortugo Manolo y Planchú // Gipsy Bonafina: La vaca estudiosa y la reina Batata // Sandra Mihanovich: Manuelita (antes y después de París) // Mariela Bonilla: Sapa, la mona Jacinta, Morrongo y gato (Cuantos!) // Osvaldo Palau: Morrongo, Woky Toki y Cocinero // Dirección musical y arreglos: Inés Chaile

Grabado en Pichón’s Movile Studio entre mayo y agosto de 1988 // Técnico de grabación y mezcla: Rubén «Pichón» Dal’Pont // Producido por Sandra Mihanovich

Fotos: Juan Soria // Diseño gráfico: Anita Ruiz y Soledad Otero (Las Chicas)

Sandra Mihanovich presentó Manuelita, La Tortuga de Pehuajó en 1998, un álbum conceptual dedicado al universo infantil que recrea la obra de María Elena Walsh. Esta producción musical se origina en el espectáculo teatral del mismo nombre, una versión libre de la comedia musical de Walsh escrita por Marisé Monteiro y dirigida por Gipsy Bonafina, donde la cantante encarnó en escena el papel protagonista de la tortuga .

El álbum, catalogado dentro del género de música infantil, contiene 18 canciones y tiene una duración de 40 minutos . No se trata de una simple recopilación, sino de la banda sonora integral del espectáculo teatral. El tracklist incluye no solo el emblemático tema «Manuelita la tortuga», sino también otros clásicos del cancionero de Walsh, como «La reina batata», «La vaca estudiosa», «La mona Jacinta», «El show del perro salchicha» y «Canción del pescador», entre otros . Además, la edición del álbum incorpora elementos interactivos, como versiones en karaoke de algunos temas y una introducción hablada que enmarca la historia .

Esta incursión en el teatro y la música para niños se sitúa en un contexto de notable vigencia del personaje creado por María Elena Walsh. El lanzamiento del álbum de Mihanovich en 1998 fue contemporáneo a la producción de la película animada Manuelita, dirigida por Manuel García Ferré y estrenada en 1999, la cual fue seleccionada para representar a Argentina en los premios Óscar .

La publicación del álbum se realizó bajo el sello de la propia artista y se distribuyó a través de plataformas digitales . La participación de Sandra Mihanovich en este proyecto subraya la versatilidad de su carrera y su conexión con el repertorio fundamental de la cultura popular argentina, llevando a un nuevo público el legado de una de las figuras más importantes de la música y literatura infantil del país.